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17. Interview with Drs Castilla and Bahamonde in El Mercurio

Ciencias del mar, Capítulo I:

Y ese mar que escondido te baña
3 de mayo de 2004
Tarde el país volcó su atención científica al Pacífico. Mucho antes, los yaganes y los diaguitas vivieron del mar. Entrevistamos a dos troncos vivos de la investigación de nuestro mar: Nibaldo Bahamonde y Juan Carlos Castilla.

Eliette Angel V.

Jorge Nibaldo Bahamonde Juan Carlos Castilla Hace 21 años Castilla creó la Estación Costera de Investigaciones Marinas de la UC

Imágenes tomadas del reportaje en El Mercurio


Y ese mar que escondido te baña

Nibaldo Bahamonde y Juan Carlos Castilla asumieron la investigación en biología marina en Chile. A pulso.

Bahamonde y Castilla debieron dar varias vueltas antes de sumergirse. Se formaron, primero, como profesores en ciencias. Pero eran pedagogos con los pies metidos en el mar.

Nibaldo Bahamonde, de 80 años, de la Universidad de Chile, es el único biólogo marino que ostenta el Premio Nacional de Ciencias.

Y Juan Carlos Castilla (63), de la Universidad Católica, es uno de los tres chilenos miembros de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.

Jubilado, Bahamonde aún tiene oficina en el Museo Nacional de Historia Natural. En los años 40, cuando estaba en el Instituto Pedagógico, lo invitaron unos investigadores extranjeros a estudiar las langostas de Juan Fernández. Corría la primera mitad de la década del 40.

Un árbol marino

El joven Bahamonde quería saber cómo diferenciar el macho de la langosta hembra. Sus maestros no supieron responder. Él lo averiguó con los pescadores del archipiélago.

Al salir del museo apunta a una gran langosta disecada. "Es una hembra": tiene una especie de largas tenazas en su "vientre", para proteger sus huevos.

Bahamonde nunca cursó un posgrado. Cuenta la leyenda que cuando lo postularon para el Premio Nacional de Ciencias alguien se dio la tarea de construir una especie de árbol genealógico con todas las personas que había formado. Y así, las generaciones que siguieron a sus discípulos. El árbol era enorme.

Obviamente, esto no lo cuenta Bahamonde. "Si me gané el premio fue porque mis alumnos son mejores que yo", dice. Lo cierto es que sus discípulos lo adoran, y han bautizado especies marinas con su nombre: Cyamus bahamondei y Projasus bahamondei.

Él se disculpa por su mala memoria. Lo paradójico es que se acuerde del nombre de la niña que una vez le llevó un "bichito" que había encontrado en su sopa de machas. Grete Aguilera -así se llamaba- le preguntó qué era. Él respondió "no sé", como le habían enseñado.

Así surgió su trabajo favorito. El animal no estaba clasificado. "Empleamos una gran dosis de paciencia", reconoce. Hasta que lo bautizaron: Proboscidosaccus mesodesmatis, un parásito de la macha.

En el caso de Juan Carlos Castilla (63) su fuerte ha sido la ecología marina. Es el líder en nuestro país en esta área.

Hace 21 años, Castilla fundó la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) en los roqueríos de Las Cruces (V Región), a dos horas de Santiago.

"Primero -ilegalmente- cercamos 500 metros de costa. Mi intención era ver los efectos del hombre en la ecología marina", admite Castilla.

A los dos años, ya había "cambios dramáticos": los locos eran enormes y como este molusco se alimenta de choritos, esta población había disminuido. En el caso de las lapas, también se veían más grandes, pero había casi solamente adultos (los jóvenes se asientan en los choritos) y el cochayuyo despeinaba el litoral.

Castilla reprodujo la ECIM en la caleta Quintay. Quería generar un "banco de ahorro" de machas, locos, lapas, almejas y erizos, entre otros.

El proyecto rindió frutos. Entonces se extendió a otras caletas. Al año siguiente, en 1991, la Ley de Pesca incorporó el concepto de "áreas de manejo".

"En menos de 10 años se logró el círculo virtuoso del desarrollo, se pasó desde la ciencia básica a la legislación", comenta.

Hoy cerca de 200 caletas se auto-organizan. Gracias a ello, si a fines de los 80 los pescadores chilenos vendían 25 mil toneladas de locos en US$ 20 millones (más de 12 mil millones de pesos), hoy ganan un poco menos, US$ 15 millones, cuando venden sólo 3 mil toneladas.

Castilla también trabaja con la Minera Escondida, en Punta Coloso (II Región). "Hay que comprometer a la industria", comenta. Convenció a esta empresa de que instalara una estación de monitoreo, tal como la de la ECIM. "Conservación y manejo deben dejar de ser antónimos", dice Castilla, que cree que aún falta más compromiso privado.

Por estos días, la ECIM anunció su nuevo aporte a la sociedad. Resulta que es muy costoso el cultivo de locos, porque toman mucho tiempo en desarrollarse las larvas. Pero muchos pequeños locos se asientan en las conchas de los picorocos.

Los investigadores trabajaron con los pescadores de Quintay en detectar estos diminutos moluscos para evitar que murieran. Luego se llevaron estos ejemplares para cuidarlos en la ECIM y ahora tienen locos de un tamaño comercializable. Esperan poder ampliar esta experiencia.

Bahamonde: lo que falta
Nibaldo Bahamonde sueña: "Me gustaría que las investigaciones se extendieran hasta la Isla de Pascua. Disponemos de un tremendo territorio marítimo que no sabemos lo que tiene. ¿Cómo puedes administrar algo que no conoces?". Y añade: "No es necesario que la investigación esté siempre orientada a buscar recursos; tenemos que saber cómo funciona el océano".

Agrega: "Estamos explotando el mar de la misma manera que un niño chico se come la torta: se come el puro manjar, porque eso fue lo que le gustó más. No sabe ni lo que dejó siquiera".

¿Qué más necesita la biología marina?
Juan Carlos Castilla piensa que se requiere mayor interés en la implementación de parques marinos y en la creación de consorcios interuniversitarios en su especialidad.

"El tema del mar es complejo, requiere grandes inversiones. El único modo de abordarlo es juntarse", reflexiona.

Y añade: "La otra cosa que me gustaría es que en el país existen unas ocho o diez estaciones o laboratorios o centros costeros... ¡y ninguna conexión entre ellos! Yo creo que es un mea culpa. Es un problema de la generación mía, de los viejos. No sé por qué".

Perfiles

Jorge Nibaldo Bahamonde
Nacimiento: 20.4.24 (Ancud).Reconocimiento: Premio Nacional de Ciencias 1996.
Padre científico: Parmenio Yáñez.
Título: Licenciado en Ciencias Biológicas y Químicas (U. de Chile).
Estudios posteriores: en los '50 participó en cruceros científicos de Noruega, Suecia y Dinamarca.
Especialidad: hidrobiólogo, especialista en crustáceos.

Juan Carlos Castilla.
Nacimiento: 18.8.40 (Santiago).Reconocimiento: miembro de la Academia de Ciencias de EE.UU.
Padre científico: Patricio Sánchez.
Título: Profesor de Química y Ciencias Naturales (UC).
Estudios posteriores: Phd en Biología Marina (Reino Unido).
Especialidad: ecólogo marino.
Fondos: Centro de Estudios Avanzados en Ecología y Biodiversidad.


BAJO EL MAR
Éste es el primero de cuatro reportajes a los principales centros de investigación marítimos
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